viernes, 5 de octubre de 2012

CÁMARA ANÁLOGA: EL COMIENZO


“La felicidad consiste en disfrutar lo que se obtiene”


Todos los días se aprende algo nuevo, todos, sin excepción
¿Has experimentado la sensación de adrenalina combinada con miedo y emoción al mismo tiempo?
Pensé que era imposible combinar tantas emociones pero hace algunas semanas experimenté muchas  cuando sostuve una cámara análoga entre mis manos.
Fue el momento más emocionante del mes y a la vez, el más frustrante!
Resulta que yo necesito tomar mis fotos con lentes, no solo porque los necesito, sino porque estoy acostumbrada. Aquella mañana cuando llegué a la escuela y abrí mi mochila descubrí que había dejado mis lentes en casa… me sentí terriblemente enojada.
El día que iba a tomar mis primeras fotos con cámara análoga… los olvidé, siendo que nunca los olvido. El enojo fue suplantado por la tristeza y frustración. Cuando llegó mi turno de tomar fotos y sostuve la cámara, sentí mucha impotencia pues cuando traté de enfocar no pude y eso me desanimó bastante. Pensé que lo mejor era tomarlas fotos con mi ojo izquierdo, batallé mucho en un inicio no solo porque no veía muy claro, sino porque no sabía como utilizar una cámara análoga.
Cuando terminé mis cuatro disparos tenía el presentimiento de que mis fotos no estarían bien enfocadas y vino ese momento crucial que los grandes fotógrafos han experimentado muchas veces:
¿Cómo habrán salido las fotografías?
Dos días después las vi y me sentí muy feliz al ver que después de todo, mi ojo izquierdo no me defraudó y enfocó lo mejor que pudo! Sé que las fotos no son muy buenas pero tenía presión de tiempo, (solo 7 minutos) y  solo cuatro disparos porque era un rollo compartido con 8 compañeros. Aprendiendo por ensayo y error!

Mi sello en la foto! No, en realidad es un intruso...



Después de haber realizado esos disparos supe que en los últimos meses le he tomado mucho aprecio a la fotografía y que jamás quiero dejarla. Deseo ser alguien que vaya por la vida con cámara en mano, y lo más importante, descubrí que a pesar de que amo a mi bebé, como suelo llamarla, quiero aprender a usar una análoga y capturar momentos con ella, para cuando termine con el rollo llevarlo a revelar y sentir esa adrenalina de saber si hice bien mi trabajo o no.

“Y si mañana ya no existo, quiero poder decir, por lo menos lo conseguí” … y si, he conseguido tomar fotos reales, sin ayuda de un exposímetro y sin la oportunidad de verla en una pantalla y decidir si me gusta o no.

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